
Porque el propósito tiene que ser servir…
La visión de Rebecca Altmann sobre la importancia del servicio a comunidades y su experiencia con fundación vuela
Pasamos buena parte de la vida buscando un propósito. Eso que nos llene el corazón, que nos mueva, que nos inspire a ser nuestra mejor versión.
Hoy me siento profundamente agradecida, porque en mi trabajo encontré ese medio que me permite ayudar y estar al servicio de los demás. Y entendí que no tiene que ser algo enorme o espectacular. Servir comienza de a poquito, de persona en persona. Con pequeñas acciones que para alguien más pueden significar grandes cambios.
Ayer tuvimos la fortuna de coincidir con Fundación Vuela, una organización sin fines de lucro dedicada a mejorar la calidad de vida de niñas y niños con cáncer y de sus familias durante todo el tratamiento. Brindan apoyo médico, emocional, social y económico, 100% gratuito, a quienes no cuentan con seguridad social.
¿Sabías que en México se diagnostican alrededor de 6,000 niños con cáncer cada año?
El 60% no cuenta con seguridad social, y solo el 56% sobrevive. La principal causa de abandono del tratamiento: la falta de recursos médicos, emocionales y económicos.
Fundación Vuela nos invitó a ser parte de su hermoso programa: una especie de escuela para madres y padres. Una vez al mes, ofrecen charlas sobre temas que puedan sumar a su bienestar y al de sus hijos. Esta vez, la sede fue el Hospital Pediátrico Montezuma y la sesión fue sobre el impacto de la alimentación en el cuerpo, guiada por una de nuestras maestras, Wanda Alarcón.
Preparamos una clase sobre alimentos primarios y secundarios. Porque no se trata solo de lo que hay en el plato, sino de lo que sucede alrededor de la mesa. Y eso es algo que en Food for Life Institute llevamos en el corazón gracias al camino que ha trazado Monica Strauss en cada diplomado: llevar información real, humana, sin modas ni extremos, para nutrir cuerpo, mente y alma.
Mientras daba Wan la clase, Fundación Vuela organizó un show de magia para los niños. Los vimos reír, asombrarse, disfrutar. Algunos con sueros o bolsas de tratamiento, pero siendo niños. Ese momento me rompió y me sanó al mismo tiempo.
No es justo que una enfermedad les robe eso. Y eso es exactamente lo que busca evitar Fundación Vuela, con su lema tan poderoso: “Que ningún niño pierda la magia de su vida por el cáncer.”
Durante la clase, recorrimos la Mesa del Bien Nutrir de Monica Strauss: Los 4 grupos alimenticios, los alimentos secundarios, y las “patas” que la sostienen: los alimentos primarios. Hubo preguntas, risas… hasta recetas compartidas por los propios papás.
Wanda inició la clase con una pregunta muy simple: ¿Qué es algo que te gusta hacer? La mayoría respondió lo mismo: “Pasar tiempo con mis hijos...”
Y ahí se encendió todo.
Porque ese es el verdadero tesoro: el tiempo.
Entonces, ¿cómo podemos ayudar a estas familias a tener más tiempo con sus hijos?
¿Cómo podemos darles esa oportunidad de que completen su tratamiento, de que tengan más vida… y más infancia?
